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¿Saturno flotaría en el agua? Sí, y esta es la razón

Saturno es el único planeta menos denso que el agua: en una bañera gigante flotaría. Por qué pasa, cuántas Tierras caben dentro y cómo verlo.

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Saturno flotaría en el agua porque es el único planeta del Sistema Solar menos denso que el agua. La NASA lo dice así: si existiera una bañera lo bastante grande, flotaría. Y eso que es el segundo planeta más grande, después de Júpiter.

Es el dato con el que abrí mi Short de Saturno. Y la bañera, claro, es una forma de imaginarlo: no existe ninguna tan grande.

¿Por qué Saturno es menos denso que el agua?

Porque está hecho casi todo de hidrógeno y helio, los dos elementos más ligeros que hay. Son los mismos que forman el Sol.

Una forma de verlo: si repartes todo lo que pesa Saturno en todo lo que ocupa, cada metro cúbico sale, de media, a unos 687 kilos. Un metro cúbico de agua pesa 1.000. La Tierra, que es roca y metal, sale a unos 5.500. Por eso nosotros nos hundiríamos y Saturno no.

¿Cuántas Tierras caben en Saturno?

Unas 764. Es la cuenta que sale al dividir el volumen de Saturno entre el de la Tierra, con los datos de la NASA. Si la Tierra fuera una moneda pequeña, Saturno sería del tamaño de un balón de voleibol.

Así que es enorme y, aun así, flotaría.

¿Cómo de finos son los anillos de Saturno?

En los anillos principales, el grosor suele ser de unos 10 metros. Como un edificio de tres plantas. Y a la vez el sistema de anillos se extiende hasta 282.000 km desde el planeta, casi tres cuartas partes de la distancia de la Tierra a la Luna.

Tampoco son para siempre: su hielo va cayendo poco a poco hacia Saturno, como una lluvia. Lo cuento en 10 cosas del espacio que parecen falsas, el vídeo largo donde Saturno es la tercera parada.

¿Se puede ver Saturno a simple vista?

Sí, y estas semanas es buen momento. El 4 de octubre de 2026 Saturno estuvo en oposición: el Sol, la Tierra y Saturno quedaron en línea, con nosotros en medio.

Por eso ahora brilla como las estrellas más brillantes y se ve toda la noche: sale por el este cuando el Sol se pone por el oeste. Tiene un color dorado. Con unos buenos prismáticos, bien sujetos, se ve como un disco ovalado. Para ver los anillos basta con cualquier telescopio pequeño.

¿Cuánto dura un día en Saturno?

Unas 10 horas y 40 minutos. Es lo que tarda en dar una vuelta sobre sí mismo según la ficha de la NASA. Un planeta en el que caben cientos de Tierras gira en menos de la mitad de tiempo que la nuestra.

Saturno y sus lunas, como Encélado y Titán, son paradas de Orbit, mi juego de Android. Tienes más datos y vídeos en la página de Saturno.

Los vídeos, uno a uno

Saturno flotaría en el agua

Ver en YouTube · · 40 s

Lo que digo en el vídeo

Saturno es tan ligero que, en teoría, flotaría en el agua. Es el segundo planeta más grande del Sistema Solar, pero está hecho casi todo de hidrógeno y helio, y es menos denso que el agua. Aunque haría falta una bañera enorme: dentro de Saturno cabrían más de setecientas Tierras. Y sus anillos miden casi trescientos mil kilómetros de punta a punta, pero en muchas zonas no tienen más de diez metros de grosor. Saturno y sus lunas son parada obligatoria en Orbit, mi juego de Android. ¿Te imaginabas que algo tan grande pesara tan poco?

De Venus a un agujero negro: 10 cosas que parecen falsas

Ver en YouTube · · 9:20

Lo que digo en el vídeo

Hay un planeta donde podría llover cristal de lado, empujado por vientos de ocho mil setecientos kilómetros por hora. Y en dos mil veinticuatro, el telescopio James Webb encontró en su aire un gas que huele a huevos podridos. Ese planeta existe, y ni siquiera es lo más raro de este vídeo. Vamos a hacer un viaje desde la Tierra hacia fuera, cada vez más lejos. Son diez paradas, y en cada una se rompe una regla que en la Tierra damos por hecha. Venus, el planeta de al lado, es la primera parada. Y la regla que se rompe aquí es una de la Tierra, donde el Sol siempre sale por el este. En Venus, en cambio, el Sol sale por el oeste. Pasa porque Venus gira sobre sí mismo al revés que casi todos los planetas. Y gira tan despacio que, de un amanecer al siguiente, pasan casi ciento diecisiete días de la Tierra. Mientras el suelo casi no se mueve, las nubes dan la vuelta entera al planeta en unos cuatro días. Van con vientos de hasta trescientos sesenta kilómetros por hora. Es como si el planeta estuviera quieto y el cielo corriera a su alrededor. Venus está más lejos del Sol que Mercurio, y aun así su suelo está más caliente, a más de cuatrocientos sesenta grados. Ío, una luna de Júpiter, es la segunda parada. Y rompe otra regla de casa. En la Tierra, el suelo que pisas está quieto y es muy antiguo, pero en Ío sube y baja, y la lava lo cubre de nuevo sin parar. Ío tiene unos cuatrocientos volcanes activos. Es el sitio con más volcanes en marcha de todo el Sistema Solar. Y una luna, lejos del Sol, no debería tener tanto calor dentro. La culpa es de Júpiter. Su gravedad estira y aprieta a Ío en cada vuelta, como cuando amasas una pelota blanda, y eso funde parte de su interior. Y esto no se apaga nunca, porque sus lunas vecinas, Europa y Ganímedes, también tiran de ella, y siempre en el mismo punto de su vuelta. Por cada vuelta que da Ganímedes, Europa da dos e Ío da cuatro. Es como empujar un columpio siempre en el momento justo. Así la órbita de Ío nunca se vuelve redonda, y Júpiter la sigue amasando sin parar. La lava va tapando los cráteres, y el suelo de Ío se rehace solo. Saturno, el planeta de los anillos, es la tercera parada. Y rompe la regla de que lo grande y pesado se hunde. Saturno es gigantesco, pero es el único planeta del Sistema Solar menos denso que el agua. Si existiera una bañera tan grande, flotaría. Los anillos de Saturno, que parecen eternos, se están deshaciendo. Sus trocitos de hielo van cayendo hacia el planeta, como una lluvia. Según la NASA, cada media hora pierden agua como para llenar una piscina olímpica. Y calculan que podrían desaparecer en menos de cien millones de años. Parece mucho, pero Saturno tiene más de cuatro mil millones de años. Como dice el investigador que lo midió, hemos tenido suerte de llegar a tiempo de verlos. Encélado, una pequeña luna de Saturno, es la cuarta parada. Y mientras unos anillos se deshacen, ella alimenta otro. Y aquí se rompe la regla de que el agua cae hacia abajo. Encélado mide unos quinientos kilómetros de ancho, como de Madrid a Barcelona, y está cubierto de hielo. Por unas grietas de su polo sur, escupe agua al espacio. En dos mil veintitrés, el telescopio James Webb midió hasta dónde llega. Una columna de vapor de agua de más de nueve mil seiscientos kilómetros de largo. Más de veinte veces el tamaño de la propia luna. Ese hielo se queda dando vueltas a Saturno y forma uno de sus anillos, el anillo E. Y de paso, Encélado es lo que más luz refleja de todo el Sistema Solar. Titán, la luna más grande de Saturno, es la quinta parada, y es más grande incluso que el planeta Mercurio. Titán rompe dos reglas. La primera, que la lluvia es de agua. En Titán llueve, y hay ríos y mares, pero son de metano y etano, el gas natural de la cocina, que allí es líquido. Porque allí hace ciento setenta y nueve grados bajo cero. Con ese frío, el hielo de agua hace el papel que en la Tierra hace la roca. La segunda regla es que una luna se queda siempre a la misma distancia. En dos mil veinte se descubrió que Titán se aleja de Saturno unos once centímetros cada año. Cien veces más rápido de lo que se calculaba. Nuestra Luna también se aleja de la Tierra, pero tres coma ocho centímetros al año. Titán va casi tres veces más rápido. El planeta del cristal, la sexta parada, está fuera del Sistema Solar. Está a unos sesenta y cuatro años luz. Un año luz es lo que recorre la luz, lo más rápido que existe, en un año entero. Su nombre es de catálogo, HD uno ocho nueve siete tres tres be. Y rompe la regla de que la lluvia es agua que cae hacia abajo. Es azul, pero no por el agua. Es por unas partículas de silicato, el material del que se hace el vidrio. Está a unos novecientos grados, y con vientos de ocho mil setecientos kilómetros por hora, ese cristal caería de lado. En dos mil veinticuatro, el James Webb encontró en su aire sulfuro de hidrógeno, el gas que hace que los huevos podridos huelan como huelen. Era la primera vez que se veía en un planeta fuera del Sistema Solar. Hay muy poquito, y nadie lo ha olido, pero si pudieras acercarte, olería fatal. TrES dos be es un planeta a unos setecientos cincuenta años luz, y casi no tiene color. Es la séptima parada, y rompe la regla de que lo que está iluminado se ve. Es un gigante de gas del tamaño de Júpiter, y refleja menos del uno por ciento de la luz que le llega. Es más negro que el carbón, y que cualquier planeta o luna del Sistema Solar. Y todavía no se sabe del todo por qué. Pero está tan pegado a su estrella que da la vuelta en dos días y medio, y se calienta a casi mil grados. Así que brilla un poco en rojo, como una brasa. Una estrella de neutrones es lo que queda cuando explota una estrella mucho más grande que el Sol, de unas siete a diecinueve veces su masa. Es la octava parada, y rompe la regla de que lo pequeño pesa poco. Tiene más masa que el Sol, pero mide lo que una ciudad. Está tan apretada que un terrón de azúcar de esa materia pesaría en la Tierra unos mil millones de toneladas. Lo que pesa una montaña. Y algunas giran a lo loco. La más rápida que se conoce da setecientas dieciséis vueltas por segundo. Una estrella entera, girando el doble de rápido que una batidora de cocina. Su magnetismo, lo que en la Tierra mueve las brújulas, es miles de millones de veces más fuerte que el nuestro. Y en las más extremas, que se llaman magnetares, todavía mil veces más. Y si lo que queda se aprieta todavía más, ya ni la luz puede salir. Es un agujero negro. M ochenta y siete asterisco es un agujero negro enorme, en el centro de una galaxia a unos cincuenta y cinco millones de años luz. Es la novena parada, y rompe la regla más fuerte de todas, que la luz siempre puede salir. Tiene la masa de seis mil quinientos millones de soles. En dos mil diecinueve fue el primer agujero negro del que se consiguió una imagen. Pero lo que se ve no es el agujero. Es su sombra, rodeada de gas que brilla. El agujero de verdad empieza en el horizonte de sucesos. No es una superficie que puedas tocar. Es el punto de no retorno. A partir de ahí, nada puede salir, ni siquiera la luz. Y el de M ochenta y siete mide, de lado a lado, casi cuarenta mil millones de kilómetros. La nave que más lejos hemos mandado, la Voyager uno, está a unos veintiséis mil millones de kilómetros de la Tierra. Toda esa distancia cabría dentro del agujero negro, y sobraría sitio. La Voyager uno, la nave que más lejos hemos mandado, es la décima parada. Y rompe la última regla, la de que lejos es solo cuestión de tiempo. Salió de la Tierra en mil novecientos setenta y siete. Pasó por Júpiter y por Saturno, dos de nuestras paradas, y siguió hacia fuera. En dos mil doce salió al espacio que hay entre las estrellas. Hoy va a unos sesenta y un mil kilómetros por hora. Y en noviembre de dos mil veintiséis llega a un día luz de la Tierra. Su señal, que viaja a la velocidad de la luz, tarda un día entero en llegarnos. Nada fabricado por nosotros había llegado tan lejos. Casi cincuenta años de viaje, para llegar a un día luz. Ahora piensa en el agujero negro del centro de nuestra galaxia, Sagitario A asterisco. Está a unos veintisiete mil años luz. Años, no días. A la velocidad de la Voyager, si fuera hacia allí, tardaría casi quinientos millones de años. Ese viaje es justo el final de Orbit, el juego espacial que estoy desarrollando. En el juego, a Sagitario A asterisco se llega en cien saltos. Ese viaje es el de mi próximo vídeo, desde la Tierra hasta Sagitario A asterisco. Si quieres verlo, suscríbete. Y todo empezó con un planeta azul donde podría llover cristal, y que olería a huevos podridos. Cuéntame, ¿cuál de estas diez reglas rotas te ha costado más creerte?

Preguntas frecuentes

¿Por qué Saturno flotaría en el agua?

Porque es el único planeta del Sistema Solar con una densidad media menor que la del agua. Está hecho casi todo de hidrógeno y helio.

¿Cuántas Tierras caben en Saturno?

Unas 764, si se divide el volumen de Saturno entre el de la Tierra con los datos de la NASA.

¿Cuánto miden de grosor los anillos de Saturno?

En los anillos principales, unos 10 metros, aunque el sistema de anillos se extiende hasta 282.000 km desde el planeta.

Sus páginas en Planetas de Orbit

Cada lugar tiene su página con más datos, todos sus vídeos y su salto en el juego.

Fuentes

En el Short, las imágenes rotuladas como ilustración no son fotos.

  • Imagen: NASA/JPL/Space Science Institute · original
  • Imagen: NASA/JPL-Caltech · original